Cuando gastar en la imagen es una mala inversión

14:17 Publicado por Luis Alberto

Recientemente leí una tremenda discusión deriva de un interesante artículo que escribió en su blog, Allan Roth, The Irrational Investor, acerca de porque muchos ricos de verdad invierten en otras cosas que prometen rendimientos concretos y poco en imagen. El tema en resumen hablaba del tema de los autos que adquieren los que son consumidores conscientes, probablemente millonarios de verdad y los nuevos ricos o los que aparentan serlo.

El autor explicaba que el costo de un auto de alta gama como un Lexus, un BMW o un Mercedes Benz, en relación a un Ford o un Corolla, era no solo alto sino que al final la familia o la persona que lo adquiere debe tener un verdadero respaldo económico para hacerle frente.

Desde la depreciación, los impuestos, los seguros, la gasolina y el mantenimiento, el autor comparó ítem por ítem, resultando que la familia con el auto más barato podía ahorrarse unos buenos 20 mil dólares anuales y dedicarlos a inversiones.

Hasta allí todo bien, pero lo que no se esperaba el autor, me imagino yo, era la avalancha de críticas que le llovieron, sobre todo en la versión que del artículo hicieron en Brasil.

Para muchas personas ser millonario comporta unos gastos en imagen que más parecen sacados de un estereotipo del cine o de una telenovela que de la vida real de muchos millonarios.

Muchos justifican este tipo de comportamientos y son personas que criticarían al mismo Warren Buffett, por no tener un auto último modelo en su casa. Que de hecho no lo tiene.

Una cosa es parecerse al estereotipo del millonario y otra muy distinta serlo. Ese ha sido por años el dilema de la clase media en muchos lugares del mundo: aparentar que se es de la clase alta, cuando en realidad están a pocos dólares de distancia de la clase pobre.

Es por esa razón que muchas mujeres se gastan fortunas comprando ropa, carteras y zapatos de marcas, que los hombre nos embarcamos en comprar carros carísimos, financiados, que nos ahogan en deudas durante un buen tiempo.

Todo eso con la finalidad de “mantener el estatus”. En América Latina eso se ve frecuentemente e incluso amigos y familiares nos presionan para que cambiemos de coche o nos mudemos a una casa más grande o a una mejor zona residencial. ¿Qué van a decir los vecinos? Es la muletilla.

Yo creo que los lujos son buenos y se deben disfrutar, siempre y cuando los mismos sean resultados de las ganancias de nuestras inversiones y que no comprometan para nada nuestras finanzas personales.

Darse lujo con un préstamo no solo es un disparate, sino que usted está hipotecando su futuro por algo tan efímero como invertir en imagen para los demás. Usted no tiene que andar como un mendigo, ni a pie, ese no es el caso.

Pero, ¿gastar lo que no ha ganado o no tiene, en una imagen suya que es irreal, no es acaso un disparate?

Esa, creo, es una de las primeras lecciones que debe aprender quien aspira a la libertad financiera.

Ser coherente. Saludos
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